

Pequeñas ventanas de Guangzhou I
Hace un rato, mientras regresaba de la biblioteca por la avenida fluvial, distinguí un grupo de personas, diez o doce, la mayoría hombres; caminaban un poco distraídos, a ratos vacilantes, en comitiva, quizá en cortejo, miraban en derredor y señalaban las alturas inalcanzables de algunas azoteas, de las que parecían hacer comentarios clarividentes. Mi primer impulso fue hacerles una fotografía, y pese a que no estábamos lejos la foto resultó ser bastante mala, aunque adecuada














